miércoles, 27 de noviembre de 2013

Innovación: "ESTOLAS" prototipo "el mejor transporte para territorios difíciles y zonas de desastres"



Imagínate que ha ocurrido un terremoto fortísimo y la zona urbana a la que se desea acceder ha quedado sumergida en escombros. Los vehículos que conocemos tendrían serias dificultades para prestar ayuda. Podría ocurrir otro desastre natural o una catástrofe producida por el hombre y las zonas abnegadas siempre necesitarían de la asistencia exterior que tardaría más de lo conveniente en arribar. En ello pensaron Alexander Gamaleyev de la Universidad Tecnológica de Riga, en Latvia, y Dimitris Drikakis de la Universidad de Cranfield, en el Reino Unido, al proyectar a ESTOLAS (Extremely Short Take Off and Landing On any Surface), un vehículo mezcla de avión, dirigible, helicóptero y aerodeslizador preparado para transportar suministros de emergencia y personas hacia y desde la zona del desastre.

Este transporte híbrido está construido mayormente en fibra de carbono ultraliviana. Su fuselaje es bajo en altura y corto en longitud. Posee hélices que lo propulsan desde la parte trasera como a un avión; un cuerpo central con forma de disco que tiene un rotor como el de un helicóptero; y un espacio vació que puede ser utilizado para carga o para ser llenado con helio y convertirlo en un pseudodirigible, lo que reduciría el peso general de la aeronave. Esta característica le permite despegar a menor velocidad y en pistas más chicas. Si no hubiese pistas, utilizaría su colchón de aire, como el de los deslizadores (hovecrafts), y sus ruedas tipo esquí con las que lograría mantenerse estabe en cualquier superficie natural, tal como un pantano o un terreno nevado.




Adicionalmente, todo el vehículo tiene forma de ala para contar con una capacidad de elevación mayor mientras está en movimiento.

El equipo del proyecto está examinando cuatro tamaños diferentes de ESTOLAS (pequeño, mediano, pesado y superpesado) con capacidades máximas de carga que van desde las tres toneladas hasta las más de 400. Su mayor coeficiente de carga respecto de un avión convencional le permitiría consumir menos combustible y así llegar a cualquier lugar del planeta sin necesidad de recarga. Y según Gamaleyev, su consumo de combustible estaría a la par del transporte ferroviario en términos de costos y sería más ecoeficiente que otros transportes aéreos, gracias a su menor emisión de gases dañinos para la atmósfera.

Otra ventaja es que una vez lleno, el modelo superpesado podría despegar y aterrizar en distancias de 175 metros, mientras que la versión pequeña podría hacerlo en tan sólo 75 metros.

No es la primera vez que se desarrolla un prototipo así. Un programa anterior comenzó durante la era soviética en Riga y se canceló en 1995 porque el producto final probó poder volar, pero inestablemente. Su desplazamiento no era bueno y no alcanzaba una gran altura, por lo que no aparecieron nuevos patrocinadores para continuar con la labor.

Por su parte, desde 2009, un grupo de investigadores de la universidad técnica Polytechnique Fédérale de Lausanne viene trabajando en el Clip-Air, una nave modular que combinaría las prestaciones de los aviones con la de los trenes y los barcos.


Los actuales ingenieros detrás de ESTOLAS confían en que los avanzados ordenadores de vuelo serán capaces de hacer frente a la inestabilidad que truncó la viabilidad del prototipo anterior. Por su parte, que el ingeniero Bill Brooks, de la Sociedad Aeronáutica Real de Londres, sostiene que el mayor desafío de ESTOLAS será superar la resistencia aerodinámica creada por el vientre con helio, lo que disminuirá la velocidad del vehículo. Sin embargo, esto también tendría la ventaja de permitir maniobrar en espacios reducidos, utilizando menos combustible y de manera más silenciosa que un helicóptero.

El peculiar avión se encuentra actualmente bajo el análisis de la Comisión Europea y podría estar disponible en un par de años para el uso de las instituciones. No sólo de aquéllas dedicadas a la atención de emergencias, sino para cualquiera, ya que por sus características también sería útil para el transporte de provisiones a misiones científicas en los polos o a exploraciones petroleras en los mares, por ejemplo.

Sus particularidades ya han funcionado de manera separada, así que suena posible que puedan hacerlo de manera conjunta, la pregunta de siempre con estos prototipos es: ¿podrá alcanzar su objetivo de manera económicamente viable?

Página del proyecto.

En video:





Vroom

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