sábado, 12 de octubre de 2013

Halloween apología al mal: origen, historia y misterios de la "noche de brujas"


La Noche de Brujas es sinónimo de algo terrorífico pero también divertido. Dos sentimientos opuestos como la risa y el miedo se dan la mano cada 31 de octubre para que se celebre lo que mundialmente se conoce como Halloween. Cuáles son sus raíces, por qué nos gustan tanto estas celebraciones macabras, y cómo escapar de Michael Myers son algunos de los misterios que develamos de cara a la edición de este año.

Un ritual de origen celta

Como muchas festividades modernas, Halloween tiene su origen hace miles de años atrás –mucho antes de Cristo–. Surgió en el ceno de la civilización celta, que por entonces ocupaba Irlanda, Gales, Escocia y el norte de Francia. Allí, los druidas, es decir los sacerdotes de cada pueblo, realizaban cada 31 de octubre un ritual conocido como Samhain –que significa fin del verano–, donde despedían la temporada de cosecha en el hemisferio norte, porque pronto llegarían las épocas de frío y tinieblas. Según su tradición, esa noche las brujas gozaban de mayor vitalidad, los druidas podían predecir el futuro y el límite entre el mundo de los vivos y de los muertos desaparecía por completo.

Para ahuyentar a los potenciales espíritus malignos que pudieran cruzar la frontera entre ambos mundos, los druidas armaban enormes fogatas y realizaban conjuros, mientras que la gente ponía comida en las puertas de sus casas para conseguir el perdón de los difuntos en busca de almas nobles.

Hay que tener presente que para ellos muchas de las atrocidades ocurrían por culpa de los fantasmas de los muertos, y estos vagarían por sus tierras hasta que volvieran las estaciones de calor. Según su cultura, los fenómenos de la naturaleza y climáticos estaban íntimamente relacionados con el más allá.

Cuando las tierras celtas fueron conquistadas por los romanos, muchas de sus tradiciones se vieron fusionadas. Samhain coincidía con la ‘fiesta de la cosecha’, por lo que incorporó sus costumbres. Sin embargo, no dejaba de ser una festividad pagana. Por eso, cuando los Papas quisieron unificar sus territorios a través de la religión, la cristianizaron y dispusieron lo siguiente: el 31 de octubre pasó a ser la víspera del Día de Todos los Santos –en inglés, All Hallow’s Eve; actualmente, por contracción, Halloween–; el 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos, y el 2 de noviembre, el Día de los Todos los Difuntos o Día de Todas las Almas. Las tres celebraciones juntas se denominan en la tradición irlandesa Hallowmas.


El espíritu iluminado de las calabazas



Si hay un elemento que se destaca por sobre el resto en Halloween son las calabazas (pumpkins) con cara diabólica. Su existencia es tan simbólica que guarda toda una leyenda.

Cuentan que habitaba en la Tierra un hombre tan malo que el mismísimo Diablo quiso conocerlo en persona. Su nombre era Jack y esa noche se hallaba bebiendo en una taberna. El Diablo se hizo pasar por humano y juntos tomaron varias copas hasta que le reveló su identidad. Jack, carente de dinero, le ofreció su alma a cambio de un último trago. El Diablo accedió y se convirtió en una moneda de oro. Jack, en lugar de pagar, se la guardó en el bolsillo del saco, donde también tenía una cruz de plata. El Diablo impedido de salir le negoció su libertad a cambio de diez años libre de toda maldición.

Pasado ese plazo, el Diablo volvió en busca de su alma. Jack se encontraba en su casa y conocedor de su destino le pidió un último bocado antes de partir. Eligió una manzana que se hallaba en la copa de un árbol en su jardín. El Diablo alcanzó la misma de un salto, pero antes de que pudiera bajar de la rama más alta, Jack talló una cruz en el tronco y el Diablo no pudo descender hasta que le prometió que nunca aceptaría su alma nuevamente.

Un día Jack murió. Intentó ingresar al Cielo pero no se lo permitieron por todos los pecados cometidos en vida. Buscó entonces refugio en el Infierno, pero el Diablo cumplió su promesa y lo rechazó. “¿Adónde iré ahora?”, preguntó Jack, y el Diablo le contestó: “Vuelve por donde viniste” y le arrojó un carbón encendido para que iluminara su regreso.

Jack hizo un hueco en el nabo que estaba comiendo y puso el carbón dentro para que no se apagara con el viento. Así comenzó su eterno vagar entre los reinos del bien y el mal.

La tradición dice que Jack O’Lantern –contracción de Jack of the Lantern– regresa cada año junto con los demás espíritus malignos y pasa casa por casa preguntando “Treat or Trick”. Quienes acceden a darle un tributo podrán descansar en paz; de lo contrario, serán maldecidos.

Importación irlandesa en Estados Unidos

La festividad de Halloween fue incorporada a las costumbres norteamericanas gracias a los inmigrantes irlandeses que marchaban de Europa en busca de otras oportunidades. En el nuevo continente se mezcló con las costumbres indígenas locales e incorporó el uso de máscaras y disfraces en los rituales como símbolo para alejar a los malos espíritus.

Los niños adoptaron la costumbre de visitar las casas de su vecindario, como Jack O’Lantern, tocando puerta por puerta diciendo “Trick or Treat” (“Dulce o Travesura”). A cambio las almas nobles les entregan golosinas, o los chicos pueden vengarse arrojando a la puerta huevos o espuma de afeitar.

Otra costumbre norteamericana es la de ahuecar calabazas –mucho más prácticas que los nabos– para introducir una vela dentro y así ahuyentar a Jack O’Lantern de sus viviendas.

También las velas juegan un papel importante en la noche de Halloween. Se dice que para que los espíritus no perturben el sueño es necesario poner una vela en la ventana de la casa por cada familiar difunto. Este homenaje de los aldeanos a los muertos les evitaba tener pesadillas.

Costumbres globales

Es innegable la influencia de Estados Unidos en occidente, y por eso la festividad de Halloween ha sido adoptada por otros países con sus propias particularidades. Por ejemplo, en México los niños no dicen “Dulce o Travesura”, sino que piden “Calaverita”, siendo una mezcla entre Halloween y el Día de los Muertos. Y en Hong Kong, las personas queman fotos de comida o dinero para que lleguen de esta manera al inframundo y los espíritus no molesten a los vivos.

¿Por qué nos atrae lo macabro?

Halloween tiene un gran atractivo para el público adulto porque les permite ponerse una máscara y olvidarse de sus problemas por un rato. Cuanto más duros los tiempos, mayor es el deseo de escapar.

Eric Wilson, profesor de inglés y autor de Everyone Loves a Good Train Wreck agrega que las personas se sienten atraídas por los monstruos porque éstos tienen una fuerza incontrolable. Hay cierta satisfacción en imaginar una vida sin rendición de cuentas, despojada de toda humanidad, y convertidos en máquinas sin moral. Singulariza que inconscientemente el atractivo por los zombis pasa por la capacidad de superar a la muerte; en los vampiros, por la posibilidad de trascender al tiempo; en los fantasmas porque no tienen límites de espacio, y en los cambia-formas porque pueden adoptar otra identidad.

La Samhainofobia

Mientras que las casas se decoran con telarañas y lápidas de papel y las personas se disfrazan de esqueletos y fantasmas hay quienes ese día prefieren viajar a otro país si es posible. Son aquellos que sufren un persistente, anormal e injustificado miedo a la fiesta de Halloween, también conocido como Samhainofobia.

Si bien algunas personas viven estas vivencias ‘terroríficas’ con entusiasmo y buen humor, para otros es una auténtica pesadilla. No quieren estar cerca de nada que los atemorice y esta festividad simplemente los agobia. Incluso para algunos católicos duros es una celebración satánica por lo que sufren mucho su ocurrencia.

Para otros no es atemorizante la fiesta en sí, sino todo aquello que trae consigo: fantasmas (espectrofobia), arañas (aracnofobia), oscuridad (nictofobia) y cementerios (coimetrofobia).

La fiesta satánica por excelencia del año:

Ritos oscuros disfrazados de fiestas infantiles



Como afirma Antón Lavey, autor de la “Biblia Satánica”, Halloween es el día más importante de los satánicos. Los satanistas celebran la noche de Halloween como el día más "santo" en su calendario, donde se insta a las sectas satánicas a ofrecer sacrificios humanos y animales al demonio (¡lo que se desea es sangre!). Hasta hace pocos años los cristianos de Estados Unidos no habían cuestionado la celebración de Halloween, pero la gran cantidad de niños infantes y gatos negros desaparecidos que se reportan alrededor de ese día es escandalosa.


Discovery Noticias

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