miércoles, 30 de octubre de 2013

Flash Naturaleza: la antipatía y actitud poco amigable de los gatos


¿Notaste que el gato del vecino te mira con mala cara cada vez que pasas frente a su ventana? ¿Intentaste acariciar al minino de un amigo y te arañó la mano? Puede que te hayas topado con algunos de los ejemplares de la nueva camada de gatos poco amigables. ¿De qué se trata la misma? Hay quienes sostienen que es el efecto de una selección no natural de la cual los humanos seríamos responsables.

Socialización felina

Siamés, persa, callejero, doméstico o salvaje: los gatos obran de manera misteriosa, ya sean suaves felinos o feroces luchadores. Está claro que la personalidad de cada gato resulta fuertemente determinada por su socialización temprana, aunque se cree que la carga genética también entraría en este juego.

Según estudios realizados en la Universidad de Temple, las experiencias tempranas con humanos son las que hacen a los gatos más amigables. De acuerdo a estos trabajos, los ejemplares que entre sus primeras tres a siete semanas de vida comparten con humanos tienden a ser más apegados y agradables.

Más allá de esos hechos, los científicos siguen intentando descubrir qué hace a un gato amigable y a otro apático o distante.

Esterilización y ciencia de los gatos

John Bradshaw, antrozoologista de la Universidad de Bristol (Inglaterra) y autor del libro “El sentido de los gatos: Cómo la nueva ciencia felina puede mejorar tu relación con tu mascota”, es el propulsor de la teoría que sostiene que la amabilidad del gato tiene un componente genético importante y que nosotros la estamos afectando.

Según la investigación de Bradshaw, las prácticas masivas de esterilización o castración de los felinos pequeños antes de su adopción podrían estar generando animales antisociales a causa de un efecto de selección no natural. El mismo estaría derivando en gatos más salvajes, ya que a los gatos domésticos y amigables no se les permite reproducirse como lo harían en estado silvestre.

Si bien -siguiendo la postura de Bradshaw- la capacidad de sociabilizar de los gatos podría estar en sus genes, lo cierto es que está comprobado que los gatos domésticos y los salvajes son genéticamente iguales, a diferencia de 20 o 30 genes que, se sostiene, separan a uno del otro (aunque la ciencia no logró aún determinar cuáles son exactamente).

Basándose precisamente en el hecho de que ningún estudio ha mostrado fuertes diferencias genéticas entre los gatos domésticos y los salvajes, Carlos Driscoll – biólogo de la Universidad de Oxford que está estudiando el genoma de los gatos salvajes- cree, a diferencia de Bradshaw, que es poco probable que la castración esté alterando genéticamente la personalidad de los gatos y mucho menos causando la predominancia de individuos menos sociables.

Las dos posturas quedan expuestas. Habrá que esperar y ver si la balanza se inclina en favor de una o de la otra. Mientras tanto, observa a los gatos que te rodean, sigue su línea de procedencia y saca tus propias conclusiones.

ANIMAL PLANET

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