viernes, 7 de junio de 2013

Cómo pasar el detector de mentiras "sin ser detectado"


El detector de mentiras, ¿máquina infalible o cacharro inútil? Un estudio dirigido por psicólogos de las universidades de Kent y Cambridge, en Reino Unido, y Magdeburgo, en Alemania y publicado recientemente en la revista Biological Psychology afirma que está más cerca de ser lo segundo que lo primero.

Los detectores de mentiras, utilizados por la Policía en países como Japón o la India, se basan en la idea de que la actividad cerebral de los individuos culpables de cometer un delito puede revelar de forma eficaz su culpabilidad.

Sin embargo, un estudio, coordinado por la doctora Zara Bergström, de la Universidad de Kent, afirma que su efectividad «se asienta sobre la suposición no probada de que aquellos que cometen un crimen son incapaces de de controlar su actividad cerebral».

«Investigar el encefalograma de los posibles delincuentes para concretar si son inocentes o culpables no es una prueba válida, porque el sujeto podría haber borrado de su memoria los detalles del suceso», explica Bergström en una nota de prensa.

Para probar la falibilidad del polígrafo, Bergström y su equipo llevaron a cabo una serie de experimentos en los cuales varios sujetos simulaba un acto delictivo. Los participantes, 48 jovenes británicos y alemanes, debían simular el robo de objetos valiosos de una casa a través de un programa informático. Después, los psicólogos enseñaron a algunos de dichos sujetos técnicas para bloquear su mente y «borrar» los detalles del suceso, y posteriormente los sometían a la prueba del polígrafo.

Un análisis posterior de los resultados demostró que un número importante de los sujetos entrenados para bloquear su memoria lograban burlar al detector de mentiras, según recoge la web especializada Medical Daily.

El estudio pretende zanjar el enquistado debate entre los partidarios del polígrafo y sus detractores. Inventado en 1938 por el detective californiano Leonard Keeler, el aparato nunca ha logrado tener el apoyo total de la comunidad científica. Un informe de la Academia Nacional de Ciencias norteamericana estimó que de aplicarse a una muestra a 10.000 personas, de las cuales 10 fueran espías, probablemente sólo 8 de éstas serían identificados por el polígrafo como tales, a la vez que serían considerados probables espías y rechazados 1598 (casi un 16%) de los inocentes.

Dolor y control mental

Además, en internet abundan los manuales que explican cómo burlar el detector de mentiras, con métodos que van desde pensar en un momento especialmente significativo de nuestra vida mientras se realiza la prueba —para así mantener estables la respiración y las pulsaciones, variables que mide la máquina junto con la actividad cerebral— hasta hacerse daño en una parte del cuerpo —técnica utilizada en la película Oceans 13— para así distraer la mente durante la evaluación poligráfica.

La eficacia de estos métodos, aunque discutible, está acreditada. Célebres espías lograron escapar en repetidas ocasiones de las pruebas realizas con el aparato. Uno de los más conocidos es el norteamericano Aldrich Ames, un empleado de la CIA condenado por espiar durante los ochenta para la Unión Soviética, quién logró escabullirse del polígrafo en al menos dos ocasiones.

ABC.es


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