sábado, 6 de abril de 2013

Vistazo a los lujosos autos de oro (literalmente)


Un Lamborghini Aventador, que refleja la luz del sol a su paso gracias a su película de oro, puede adquirirse si se tienen 550 mil dólares. Su peso es tan solo de 1.575 kilogramos gracias al uso de fibra de carbono reforzada; el motor es V12 de 700 HP de potencia. Alcanza hasta 100 kilómetros por hora en 2,9 segundos, y hasta 350 kilómetros por hora, por supuesto que su edición es más que limitada.

En septiembre de 2011, Titan industries, una subsidiaria del gigante hindú automotriz Tata, promovió un auto cubierto enteramente en oro y piedras preciosas, el modelo elegido para portar la coraza de oro fue el popular Nano, el auto más económico de la India.

Desarrollar el prototipo les llevó seis meses y otros tantos testearlo; para hacerlo, primero enrollaron el oro en una hoja metálica de 0,3 milímetros que fue cortada con precisión para recubrir cada pieza. El ajuste y esmaltado se realizó de forma artesanal; en total, se utilizaron 78 kilogramos, el modelo fue desarrollado junto a las joyerías Gold Plus para promocionarlas y sin la intención de que saliera a la venta.

Sin embargo, quienes tomaron la posta del Nano pensaron que había un público dispuesto a adquirir un auto de estas características, diversas marcas de autos se dieron cuenta de que millonarios del mundo tenían muchas ganas acumuladas de sacar a pasear una ostentosa joya de cuatro ruedas.


Porsche no se quiso quedar atrás y, para los coleccionistas, lanzó el Porsche 911 Cabriolet en oro. Para recubrirlo se utilizaron 18 kilos de oro, sólo las entradas de aire, los cristales y la capota quedaron sin recubrir. Su diseño se asemeja a una pared de ladrillos y, para colaborar en el barroquismo automotriz, tiene ribetes florales.



Para terminar el camino del oro automotriz, BMW lanzó el BMW M5 recubierto por una capa de oro continua.


La pregunta que surge es quién y dónde se podría manejar uno de estos preciosos vehículos que parecen salidos de una película de dibujos animados. También, ¿cuál es el mensaje que transmite quien decide comprar una joya dorada para lucirse? Ni para pasear con la familia, ni visitar a los amigos, ni ir al trabajo, ni salir de vacaciones. Parecen destinados a cumplir otra rimbombante función.



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